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¿Dormir mal te afecta? Evítalo con estos 10 pasos y, ¡vuelve a soñar!

Dormir mal puede ser la razón que convierte tus días en una tortura. ¿Lo habías pensado? No debes ignorar sus efectos sobre tus habilidades cognitivas y psicomotrices. Tampoco que el estrés o el trabajo pueden estar robándote calidad de sueño. ¡Conoce por qué no duermes bien y qué puedes hacer! 

Dormir mal: ¿sabes cuál es la razón y cómo puedes solucionarlo?

Dormir mal afecta a tu día a día mucho más de lo que piensas. ¡Préstale la atención que se merece!

Las alteraciones del sueño son síntomas y están asociadas con causas, internas o externas, a tu cuerpo. No descansar por la noche es sinónimo de déficit durante la jornada: menor atención, concentración, reflejos, rendimiento… Y a la larga, cansancio y consecuencias sobre tu esfera laboral y personal. ¿Te ha pasado?

Si dormir poco se ha convertido en algo habitual para ti, te ayudará saber algo más sobre los tipos de trastornos del sueño:

  • Somnolencia diurna excesiva. Cuando una persona siente somnolencia durante el día (hipersomnia idiopática, narcolepsia, síndrome de apnea del sueño).
  • Dificultad para conciliar y mantener el sueño o insomnio. Si una persona no puede dormirse con facilidad o mantener el sueño.
  • Conductas anormales durante el sueño o parasomnias. Sufrir sucesos irregulares mientras se duerme (pesadillas, sonambulismo, terror nocturno).
  • Desórdenes del ritmo sueño-vigilia. Falta de sincronía entre las etapas de sueño-vigilia internas de cada persona y la fase terrestre de día y noche.

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Te recomendamos que consultes con un profesional médico. Una vez se conozca el origen se podrá asignar un tratamiento.

Cómo dejar de dormir mal aplicando la higiene del sueño 

Hay una serie de hábitos que evitan dormir mal. Con ellos puedes acrecentar la calidad de tu sueño nocturno y disfrutar de un día a día más placentero. ¿Quieres conocerlos?

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10 principios para dormir mejor

Cada persona tiene necesidades de sueño diferente. Los bebés requieren dormir más, y las personas mayores menos que las adultas. Sea cual sea tu rango, olvídate de no descansar durante la noche poniendo en práctica estas sencillas costumbres.  

  1. Establece un horario regular. Fija una hora para levantarte y acostarte todos los días y sigue siempre unas mismas rutinas. Así tu cuerpo sabrá que es la hora de acostarse.
  2. Mima tu entorno. Las condiciones ambientales crean armonía con tus sentidos. Tu cuerpo y tu mente estarán mejor condicionados al sueño en un espacio sin ruidos ni luces externas o con una temperatura agradable a la época del año. Son buenas prácticas ventilar el dormitorio cada mañana o elegir cortinas según la cantidad de luz solar.
  3. Cuida tu alimentación. Practica una dieta saludable, rica en alimentos variados y equilibrados, procura mantener un mismo horario de comidas o acuéstate habiendo hecho la digestión.
  4. No consumas cafeína 6 horas antes de ir a dormir. La cafeína es un estimulante para tu cerebro. Nada de café. Pero tampoco otras bebidas, como té o refrescos, o productos que la contengan.
  5. Evita cenas pesadas y la ingesta de alcohol. Las cenas copiosas, los alimentos con exceso de aditivos (muy azucarados, salados o picantes) o el consumo de alcohol interferirán sobre tu cuerpo y tu descanso. Mejor, cenas ligeras.
  6. Practica ejercicio regularmente. La Organización Mundial de la Salud considera que realizar alguna actividad física, habitualmente, contribuye a tener un cuerpo sano. ¡Ponte en marcha! Eso sí. No lo hagas antes de ir a dormir porque el deporte aumenta tu temperatura corporal y esta no es amigable para el sueño.
  7. Separa y triunfarás. Delimita el área de descanso y de ocio o trabajo de tu hogar. Usa tu cama para la función en que fue diseñada. Dormir y estar con tu pareja. No es el espacio para trabajar, actividades de recreo ni comer o cenar. Es el lugar para descansar.
  8. Opta por ropa de cama cómoda. Envuélvete con tejidos que sean confortables y agradables al tacto. Por ejemplo, las fibras naturales como el algodón o el lino crean tejidos acogedores. 
  9. Elige un buen colchón y una buena almohada. Todo, desde los textiles hasta el colchón, debe invitar a la relajación y acomodarse al sueño. Si no sabes cómo elegir un buen colchón, tranquilo, te lo explicamos en nuestro blog.
  10. Dedica un tiempo para autorreflexionar. Te ayudará a mantener tu bienestar emocional y aprender más sobre ti. Puedes acudir a un coach que te enseñe cómo conectar con tus emociones, practicar mindfulness o incluso escribirte una carta. Todos son métodos para solucionar las preocupaciones diarias que te impiden no dormir bien. ¡Deja las consultas con la almohada!

Es favorable seguir estos principios. Elegir un espacio sostenible y ecológico para vivir puede sumar también beneficios para tu descanso y calidad de sueño. Creemos que la unión de ambos puede contribuir a mejorar tu salud, estado anímico y mental, y el de tu familia. ¡Compruébalo!

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