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¿Debería invertir en radiadores de bajo consumo?

Los radiadores de bajo consumo son muy similares a los radiadores tradicionales, pues también están enchufados a la corriente eléctrica. Sin embargo, la diferencia radica en que, en vez de aire, contienen un fluido aceitoso que permite calentar el espacio al evaporarse.

Pese a que estos radiadores necesitan unos 30-45 minutos para empezar a calentar, el calor que generan es muy agradable y aportan un mayor confort que los tradicionales. A continuación te contamos más acerca de sus características, instalación y eficiencia

Los radiadores de bajo consumo

Características y funcionamiento: inercia térmica

Los radiadores de bajo consumo no están conectados a una caldera, sino a la instalación eléctrica. No utilizan ningún tipo de combustión, por lo que son emisores de un calor limpio al estar conformados por un fluido oleoso que genera calor al evaporarse. 

La inercia térmica se refiere a que este tipo de radiadores siguen emitiendo calor durante un rato tras ser desconectados, lo que podría significar un ahorro a largo plazo. aunque en realidad es la contraposición al tiempo que necesitan para empezar a generar calor tras ser encendidos. 

Instalación sencilla 

La instalación de los radiadores de bajo consumo es muy sencilla, pues no necesitan obra, sino que se instalan en la pared con la ayuda de unos soportes y se conectan a la red eléctrica. 

Comparativa: radiadores eléctricos, bomba de calor y caldera de condensación

Los radiadores eléctricos, ya sean de aire o de fluido aceitoso, funcionan igual: mediante una resistencia eléctrica que se calienta al pasar a través de ella la corriente. Esto, por lo tanto, no es sinónimo de radiadores de bajo consumo. 

El radiador eléctrico tiene un rendimiento del 100% mientras que en el caso de la bomba de calor, puesto que funciona “robando” el calor del interior para introducirlo en la vivienda, sube hasta un 250-350%. La caldera de condensación tiene un rendimiento de entre el 95-105% y usa el gas como fuente de energía. 

Asimismo, los radiadores eléctricos tienen un coste de instalación bajo, mientras que es alto para la bomba de calor y la caldera de condensación. Elegir un sistema u otro dependerá de tus necesidades y de la inversión a largo plazo que quieras hacer.

El ahorro de energía en los radiadores de bajo consumo eléctricos

Los radiadores de bajo consumo permiten ajustar el consumo, así como elegir la temperatura e incluso programar por horas el funcionamiento del radiador de cada estancia. De esta manera es como se consigue reducir y regular el consumo, aunque es obvio que se necesita la intervención humana.

Sin embargo, estos radiadores también cuentan con termostatos que permiten detectar la temperatura ambiente (e incluso la presencia de personas) para así funcionar solo cuando la temperatura indicada ha bajado. Este punto sí que tiene que ver con la eficiencia energética. 

Asimismo, los avances tecnológicos permiten hoy en día controlar los radiadores de bajo consumo mediante conexión wifi, lo que posibilita por ejemplo encender los radiadores un rato antes de llegar a casa. Es decir, nos permite controlar el consumo en función de nuestros hábitos y rutinas. 

Entonces, ¿es una buena decisión elegir un radiador eléctrico de bajo consumo? Lo cierto es que eso de “bajo consumo” no es tan cierto, pues el punto de inercia térmica no compensa con tener que esperar para que se calienten al encenderse. La clave, quizá, está en los avances tecnológicos y en el uso que hacemos de ellos: temperatura moderada, sensores, gestión del encendido y el apagado en función de nuestros hábitos, etc. Pero, en cualquier caso, hay sistemas de calefacción más eficientes, como la bomba de calor. 

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